Historia de la Medalla Milagrosa

La Medalla de la Inmaculada Concepción, popularmente conocida como la Medalla Milagrosa, fue diseñada por la propia Virgen María. No es de admirarse entonces las gracias extraordinarias que ha conseguido, para aquellos que la han usado y han orado por la intercesión y ayuda de María.

El 27 de Noviembre de 1830, Nuestra Señora le enseñó la medalla a la hermana  (canonizada en 1947) Catalina Labouré, en la Casa de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl (140 Rué du Bac) en París.

La misma Catalina relata el suceso:

“Mientras realizaba mis meditaciones en un profundo silencio, me pareció escuchar algo, como el roce producido por un vestido de seda. Llevando mis ojos hacia la dirección de dónde provenía, vi a la Virgen María, cerca de una pintura de San José. Estaba bien proporcionada y tan hermosa que no podría describirla. Estaba parada. Su manto tenía el color del amanecer, era largo hasta el cuello, con mangas sencillas. En su cabeza, tenía un velo blanco que caía a cada lado de sus pies, su cabello estaba dividido en el frente y sostenido por una especie de bucle, adornado por un delgado lazo de croché. Su cara estaba bastante descubierta, y sus pies descansaban sobre una esfera, de la que se veía más a menos la mitad. Sus manos estaban levantadas a la altura de su cintura, en una pose elegante, sosteniendo otra esfera, que parecía que se la llevaba al corazón. Sus ojos miraban al cielo, y su expresión era la más hermosa.

De repente, la esfera que sostenía entre sus manos desapareció, y sus dedos fueron llenados con anillos, con las más preciosas gemas. De ellos, salieron rayos de luz que se dispersaron por todos los sitios, envolviéndola en tal esplendor que no podía ver más ni sus pies ni su manto. Mientras contemplaba absorta a la Virgen María, bajó sus ojos hacia mí y me dijo: “La esfera que ves (entendía que era la que tenía bajo sus pies) representa al mundo, especialmente a Francia y cada persona”. Y luego añadió: “Los rayos son símbolo de las gracias que derramo sobre los que me las piden”. Luego, un marco ovalado se formó alrededor de la Virgen María en el que estas palabras se estamparon en letras de oro: “Oh María concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a Ti”. La inscripción se ubicó en forma semicircular, empezando desde su mano derecha hasta su izquierda, pasando por sobre su cabeza.

Luego escuché una voz que decía: “Haz una medalla de acuerdo a este modelo. Los que la usen después de ser bendecida, recibirán grandes gracias, especialmente si la usan alrededor de su cuello. Las gracias serán abundantes para aquellos que tengan confianza”. En ese instante pareció como si la imagen se diera la vuelta y al reverso, se podía ver la letra M entrelazada por una cruz, con una línea grande en su base y, bajo la letra M, estaban los corazones de Jesús y de María; el primero rodeado por la corona de espinas; el otro traspasado por una espada.”

Catalina preguntó que cómo haría esa medalla. María le contestó que fuera donde su confesor, el padre Jean Marie Aladel, del que dijo: “Es mi siervo”.

El padre Aladel al principio no creyó en lo que le decía Catalina; sin embargo, luego de dos años, finalmente fue donde el arzobispo, que ordenó la realización de 2000 medallas el 30 de junio de 1832. Casi inmediatamente, las bendiciones que la Virgen María había prometido empezaron a sucederse en los que usaban las medallas.

En 1836 una investigación canónica realizada en París, declaró que las apariciones eran genuinas. Catalina continuó guardando el secreto, contando sus visiones solamente a su confesor, quien después de cuarenta y seis años, le aconsejó que revele la historia de las apariciones a su madre superiora.

En el último día de diciembre de 1876, Catalina se entregó a los brazos de María, a los 70 años de edad. Fue canonizada el 27 de julio de 1947. Hoy, su belleza permanece tendida, fresca y serena, absolutamente incorrupta, en la misma casa donde tuvo las visiones; sus ojos son de un azul brillante, sus brazos y piernas flexibles, y sus labios -que por más de cuarenta y seis años mantuvieron el secreto- se ven aún suaves;  no parece muerta.

Nadie debería considerar extraño que Dios haga maravillas a través de una medalla. ¿Acaso no usa agua para limpiar el pecado original en el bautizo? ¿Acaso no usa aceite para conferir sus gracias en la Confirmación y en el Sacramento de la Unción de los enfermos? De manera similar, Él usa una medalla, no como un verdadero sacramento, sino como un agente, un instrumento, por el que pasen ciertos resultados extraordinarios. 

Videos Comunidad

Misericordia


 - Parroquia La Milagrosa - Parroquia La Milagrosa - Parroquia La Milagrosa

 - Parroquia La Milagrosa - Parroquia La Milagrosa - Parroquia La Milagrosa

Videos Parroquia

Parroquia


 - Parroquia La Milagrosa - Parroquia La Milagrosa - Parroquia La Milagrosa

 - Parroquia La Milagrosa - Parroquia La Milagrosa - Parroquia La Milagrosa

Santo Rosario

Todos los dias a las 6:30 am.

 

Confesiones

Los viernes de 2:00pm a 6:00pm

Primer viernes de mes de 8:00am a 6:00pm

Hora Santa

Hora santa Jueves de 5 pm a 6 pm.

 Adoración y alabanzas a Jesús Sacramentado con Exposición del Santísimo.

Devoción a la Virgen de la Medalla Milagrosa

Martes al terminar la Eucaristía de 7:00am y 6:00pm

Eucaristías Dominicales y en Vivo

Acceso comunidad

www.nakirosystem.com